Quedamos en que la objetividad es elusiva e ilusoria, que se construye textualmente mediante la utilización de recursos lingüísticos que permiten desdibujar al autor. Por otra parte, habíamos mencionado que al escribir el texto realizamos elecciones léxico-gramaticales que nunca son fortuitas, que están impregnadas de nuestra ideología y que nos revelan frente al lector. Me gustaría referirme ahora al concepto de honestidad académica y lo que abarca tal como la entiendo, un entender absolutamente abierto al debate y al cuestionamiento.
La honestidad académica es una noción que ha estado presente en la literatura científica durante mucho tiempo. Solía referirse estrictamente a la obligación moral de evitar transgresiones usualmente relacionadas con el plagio y la manipulación de datos. Las máximas que rigen el uso de las fuentes documentales y el tratamiento escrupuloso de los resultados siguen vigentes. No obstante, al adoptar una perspectiva crítica frente a la creación del conocimiento, es esencial incluir algunos otros parámetros que el investigador debe observar. Me he tomado la libertad de establecer tres dimensiones que, de nuevo, a mi parecer, componen la honestidad académica:
- Documental. Como mencioné en un post hace algún tiempo, toda investigación forma parte de un diálogo histórico que se retroalimenta permanentemente. Nuestro punto de partida está en el saber generado con anterioridad. Por eso es esencial que cuando comunicamos los resultados de nuestras indagaciones mencionemos explícita y exhaustivamente los antecedentes de nuestro trabajo, los fundamentos teóricos que lo sostienen y los modelos metodológicos que lo rigen. Más adelante dedicaremos alguna entrada en el blog a los métodos vigentes para citar fuentes y elaborar listas de referencias.
- Ideológica. Creo esencial que una investigación, en cualquier ámbito, sea congruente con la visión del mundo que tiene su autor. Defender posturas que consideramos indefendibles o que atentan contra nuestro sistema de valores es absurdo. Si queremos contribuir al desarrollo de nuestro campo, debemos comprometernos con los estudios que llevamos a cabo, una aventura que no puede sobrevivir si estamos en conflicto con lo que afirmamos. Muchos defienden que la postura ideológica que guía nuestra investigación debe, además, ser explícita. Sin trampa ideológica, la crítica que provoca cualquier avance científico puede focalizarse adecuadamente y el diálogo histórico no se detiene ni se desvirtúa.
- Discursiva. En el artículo de investigación, el informe o la tesis confluyen las dos dimensiones anteriores. El reconocimiento de las fuentes de las cuales se nutre nuestro trabajo se hace explícito en el texto y también los principios filosóficos que lo sostienen. Es en el texto donde se asume públicamente la responsabilidad de los alcances del trabajo, también de sus limitaciones y de sus yerros. Muchos autores evitan hacer referencia a sus traspiés; no obstante, es importante recordar que en los intersticios que quedan al descubierto en una investigación es donde se alojan las que vendrán.
A los doctorandos del programa de Economía de la Empresa de la UAB, cohorte 2009.
Imagen © charmaineswart






Silviaaaaaa que interesante!! gracias por la dedicatoria, y sabes,tu eres una de las personas que me han inspirado a seguir mejorando dia a dia mi manera de escribir un articulo, pues siempre que estoy trabajando en uno recuerdo tus sabios consejos "menos adornos Nery, no lo adornes, al granooo" jajaja
ReplyDeleteGracias por acordarte de nosotros....
by the way, AMO soda stereoooooooo ...Un saludo
Gracias a ti, Nery.
ReplyDeleteImposible no recordarlos. Fue un curso memorable.
By the way ¡Yo también!
Saludos,
Silvia
Tras leer el documento que me has enviado, me uno a tu pensamiento: mejor hablemos de honestidad científica que de objetividad científica.
ReplyDeleteCuando leí el post por primera vez y reflexionaba tu discurso no veía muy clara la relación-divergencia entre honestidad-objetividad que planteabas, ya que considero que la objetividad debe de tener implícita la objetividad. Pero tras leer el documento que me has enviado he visto muy claramente lo que quieres transmitir y tienes toda la razón. El discurso que ofrecer el autor es igual de objetivo que el hecho de escribir en voz pasiva o utilizando la partícula del “se”, pero le añade personalidad al documento, le da más fuerza, y creo que hasta más veracidad, sin mencionar, que la proximidad que siente el lector, NO TIENE PRECIO.